Inicio Salud Salud pública ¿Son tan inofensivos como parecen? La polémica de los edulcorantes artificiales continúa

¿Son tan inofensivos como parecen? La polémica de los edulcorantes artificiales continúa

0
¿Son tan inofensivos como parecen? La polémica de los edulcorantes artificiales continúa

Recientemente, se han desatado nuevas olas de preocupación con respecto a los edulcorantes artificiales, productos ampliamente utilizados para sustituir al azúcar en nuestra dieta diaria. Entre los más conocidos, el aspartamo, se encuentra una vez más en el ojo del huracán tras la publicación de dos informes esta semana, los cuales sugieren una posible correlación entre su consumo y el desarrollo de cáncer de hígado.

Antecedentes a esta controversia son las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en el pasado reciente instó a la mayoría de la población a evitar la mayoría de los “edulcorantes sin azúcar”. ¿El motivo? Un exhaustivo análisis de la evidencia disponible en 2022 demostró que estos productos no solo fallan en controlar el peso a largo plazo, sino que pueden llegar a causar diabetes, ataques cardíacos e incluso muerte.

Los ‘edulcorantes sin azúcar’: ¿un riesgo mayor de lo que se pensaba?

¿Pero, todos los edulcorantes son igual de problemáticos? Según la OMS, casi todos, ya sean artificiales como el aspartamo y la sacarina, o naturales como la stevia, plantean problemas. La excepción la constituyen los edulcorantes hechos a partir de alcoholes de azúcar o polioles, que no se incluyen en la categoría de “edulcorantes sin azúcar” y no formaron parte de la revisión de la OMS.

Esta semana, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, ha clasificado al aspartamo como “posiblemente cancerígeno”, una afirmación que, a primera vista, puede resultar alarmante. Sin embargo, es importante aclarar que esta etiqueta solo implica que existe una evidencia limitada, y no definitiva, de que el aspartamo pueda ser un agente causante de cáncer de hígado.

Por otro lado, un informe conjunto de la Organización para la Agricultura y la Alimentación y la OMS concluyó que no hay necesidad de modificar las recomendaciones existentes sobre el consumo de aspartamo. Según estas directrices, se considera seguro que las personas consuman hasta 40 miligramos de aspartamo por kilogramo de peso corporal, lo que equivale aproximadamente a 14 latas de refrescos dietéticos para alguien de 70 kilogramos.

La ambigüedad de la evidencia y la necesidad de más investigación es un tema recurrente en este debate. En cuanto al control de la diabetes, las recomendaciones generales de la OMS no se aplican a las personas que ya sufren esta enfermedad. Esto se debe a que las directrices se basaron en estudios que no incluyeron a personas con diabetes. Sin embargo, es bien sabido que las personas con diabetes tipo 2 deben limitar la cantidad de azúcar que consumen.

Y si esto no fuera suficiente, existen otras preocupaciones. Diversos estudios han sugerido que ciertos tipos de edulcorantes podrían tener efectos adversos inesperados, como elevar los niveles de azúcar en la sangre o fomentar la formación de coágulos de sangre.

Por tanto, no todos los expertos concuerdan en desechar completamente los edulcorantes. A pesar de las advertencias de la OMS, algunos sostienen que estos productos todavía tienen su utilidad, especialmente si se utilizan de manera consciente y controlada. No obstante, su omnipresencia en nuestra dieta puede hacer difícil evitarlos, ya que muchos alimentos y bebidas los contienen, incluso si no son comercializados como productos dietéticos.

Las aguas están revueltas en torno a los edulcorantes. Los países no están obligados a seguir las recomendaciones de la OMS y su aplicación podría variar considerablemente de una nación a otra. En medio de esta incertidumbre, un consejo universal puede ser optar por la opción más segura y natural: tomar agua. Mientras tanto, el debate y la investigación continúan, en un esfuerzo por arrojar luz sobre el verdadero impacto de los edulcorantes en nuestra salud.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí