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El costo de la desigualdad: La lucha por reducir la mortalidad materna

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El costo de la desigualdad: La lucha por reducir la mortalidad materna

A pesar del avance de la medicina y el aumento en la conciencia social acerca de los temas relacionados con la salud, cada año, aproximadamente 8.400 mujeres pierden la vida en América Latina y el Caribe debido a complicaciones durante el embarazo, el parto y el periodo postparto. La mortalidad materna se define como la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación de su embarazo, independientemente de la duración y el lugar del embarazo, teniendo como las causas principales: hipertensión durante el embarazo, la hemorragia y las complicaciones derivadas de abortos inseguros.

Según la Organización Panamericana de Salud (OPS) nueve de cada diez de estas muertes podrían prevenirse con la implementación de cuidados de calidad, proporcionando acceso a métodos anticonceptivos y minimizando las desigualdades en el acceso a la atención sanitaria.

Un contraste alarmante

Para que se hagan una idea, en 2017, en Canadá hubo una tasa de 10 muertes maternas por cada cien mil nacimientos vivos, mientras que en Haití, ese número se disparó hasta las 480 muertes maternas.

El 50 % de las muertes maternas se han concentrado desproporcionadamente en el 20% de los países con menor desarrollo humano, hecho que no ha cambiado desde el año 2000, según la OPS.

Estas diferencias están determinadas ecosocialmente, es decir, son producto de las condiciones socioeconómicas y ambientales en las que las personas viven. Los países y áreas con menos recursos y educación, y con menor acceso a servicios de saneamiento y salud de calidad, tienden a tener tasas más altas de mortalidad materna.

Para 2030, se ha establecido un objetivo global de menos de 70 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

La Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030 ha establecido una meta regional, reducir el número de muertes maternas de 59,2 (la tasa actual) a 30 para 2030.

Para alcanzar estos objetivos, los países de las Américas deben incrementar sus esfuerzos para reducir la mortalidad, abordando las desigualdades en la salud materna.

En un estudio reciente, se ha centrado en desarrollar varios escenarios para 2030, considerando distintas tasas de mortalidad materna (MMR), que se refiere a la cantidad de mujeres que mueren debido a complicaciones durante el embarazo o el parto, por cada cien mil nacimientos vivos.

Escenarios de la Mortalidad Materna para 2030

Estos escenarios nos ayudan a imaginar cómo podríamos alcanzar las metas establecidas, aunque también revelan algunos desafíos significativos.

  • nivel mundial, las muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos se sitúa en 219. Para alcanzar la meta mundial de los ODS, de 70 muertes maternas por cada cien mil nacidos vivos, se requiere una disminución anual del -7,60 %. Aunque esto sería ideal, los datos sugieren que esto es muy poco realista dado el ritmo actual.
  • En la región de las Américas, con una tasa de 59,2 muertes por cada cien mil nacidos vivos, se necesita reducir a un ritmo de -4.54 % por año, para alcanzar la meta regional de 30 muertes maternas para 2030, establecida por la Agenda de Salud Sostenible. Esta velocidad de reducción es aproximadamente tres veces más rápida que la tasa actual, lo cual es un desafío considerable pero posiblemente alcanzable con esfuerzos sustanciales a nivel nacional y local.
  • Si la velocidad en la reducción de mortalidad materna observada en los últimos cinco años hasta la actualidad continua hasta 2030, la región de las Américas no lograría su meta.

Uno de estos desafíos es que, para lograr la meta regional de la Agenda de Salud Sostenible, necesitaríamos una reducción en el número de muertes tres veces más rápida que la actual. Esto podría parecer una tarea gigantesca, pero también debemos recordar que la mayoría de las muertes maternas son prevenibles. Aproximadamente el 70 % se debe a causas obstétricas directas, como hemorragia postparto, preeclampsia y complicaciones del aborto inseguro.

Estas cifras nos muestran que no podemos ser complacientes. Necesitamos progresar en la reducción de muertes maternas de manera significativa y, lo que es más importante, de manera equitativa. El reloj sigue avanzando, y es nuestra responsabilidad actuar para frenarlo.

Estrategias clave para prevenir las muertes maternas

Atención prenatal de calidad: Cada embarazo debe ser supervisado por un profesional de la salud capacitado que pueda proporcionar asesoramiento y atención, así como identificar y manejar cualquier complicación de manera oportuna.

  • Atención durante el parto: El parto es el periodo de mayor riesgo para las mujeres y sus recién nacidos. Las mujeres deben tener acceso a atención de calidad durante el parto en un centro de salud.
  • Cuidado posnatal: Las primeras 24 horas después del parto son críticas tanto para la madre como para el recién nacido. Debe haber un seguimiento y atención a la madre y al recién nacido durante este periodo.
  • Planificación familiar: El acceso a información y servicios de planificación familiar puede prevenir los embarazos no deseados y espaciar los nacimientos, lo que puede reducir el riesgo de complicaciones y muertes maternas.
  • Educación: La educación puede tener un impacto significativo en la reducción de la mortalidad materna, a la hora de tomar decisiones informadas sobre su salud y su atención médica.
  • Infraestructura y recursos de salud: Es fundamental contar con una infraestructura de salud adecuada y bien equipada, junto con personal de salud bien capacitado y motivado, para garantizar la calidad de la atención.
  • Equidad: Las disparidades en la mortalidad materna dentro de los países y entre ellos reflejan desigualdades sociales y económicas más amplias. Abordar estas desigualdades es una parte integral de la prevención de las muertes maternas.

Cifras:

  • Aproximadamente 8.400 mujeres —casi el 3 % del total mundial— murieron por causas relacionadas con el embarazo y el parto en América Latina y el Caribe. De esas 8.400, 1.300 fueron en el Caribe y el resto en América Latina.
  • Entre 1990 y 2015, la mortalidad materna en América Latina disminuyó 16,4 %, pero se incrementó un 15 % entre 2016 y 2020.
  • 13 países presentaron una tasa de mortalidad materna muy baja (20 o menos por cada cien mil nacidos vivos); 26 reportaron una tasa baja (menos de 100), y 6 tenían una tasa alta (entre 100 y 499).

Referencias:

Sanhueza, A., Mujica, O. J., Soliz, P. N., Cox, A. L., & de Mucio, B. (2023). Scenarios of maternal mortality reduction by 2030 in the Americas: Insights from its tempo. International Journal for Equity in Health22(1), 121. https://doi.org/10.1186/s12939-023-01938-y

OMS (s. f.). Trends in maternal mortality 2000 to 2020: Estimates by WHO, UNICEF, UNFPA, World Bank Group and UNDESA/Population Division.  Recuperado 17 de julio de 2023, de https://www.who.int/publications-detail-redirect/9789240068759

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