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El cáncer y la demencia: Uniendo fuerzas en la investigación para desentrañar similitudes ocultas

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El cáncer y la demencia: Uniendo fuerzas en la investigación para desentrañar similitudes ocultas

La medicina ha operado tradicionalmente en silos, con cada enfermedad estudiada en su propio espacio. Sin embargo, esta aproximación puede estar limitando nuestra comprensión de enfermedades que, aunque parecen diferentes, comparten factores subyacentes comunes. Este es el caso del cáncer y la demencia, dos enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo y que tienen más en común de lo que se podría pensar inicialmente.

Ambas enfermedades comparten factores de riesgo como la edad y mecanismos biológicos como el daño al ADN y la inflamación crónica. A pesar de estas similitudes, a menudo se estudian por separado. Sin embargo, la investigación conjunta podría proporcionar nuevas perspectivas y posibles tratamientos, como el uso de medicamentos para el cáncer en el tratamiento de la demencia.

El cáncer es una enfermedad que se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo, mientras que la demencia es un término general que describe una variedad de enfermedades y condiciones caracterizadas por el deterioro de la memoria, el lenguaje, la capacidad de resolución de problemas y otras habilidades cognitivas. Aunque estas enfermedades afectan a diferentes sistemas del cuerpo y tienen síntomas y tratamientos muy diferentes, la investigación reciente ha revelado que comparten factores de riesgo y mecanismos biológicos subyacentes.

Factores de riesgo

Uno de estos factores de riesgo compartidos es la edad. Tanto el cáncer como la demencia son mucho más comunes en personas mayores, y el riesgo de desarrollar ambas enfermedades aumenta significativamente con la edad. De hecho, la edad es el factor de riesgo más importante para ambas enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud, el riesgo de desarrollar demencia se duplica aproximadamente cada cinco años después de los 65 años, y el riesgo de desarrollar cáncer también aumenta con la edad.

Además de la edad, el cáncer y la demencia también comparten algunos mecanismos biológicos subyacentes. Por ejemplo, ambas enfermedades están asociadas con el daño al ADN y la inflamación crónica, dos procesos que pueden contribuir al desarrollo de enfermedades y que se vuelven más frecuentes a medida que envejecemos.

A pesar de estas similitudes, el cáncer y la demencia a menudo se estudian por separado, con poco solapamiento entre los investigadores en estos campos. Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que estudiar estas enfermedades juntas podría proporcionar nuevas perspectivas y posibles tratamientos.

Nueva investigación médica

Algunos medicamentos que se utilizan para tratar el cáncer también han demostrado ser prometedores en el tratamiento de la demencia. Un estudio publicado en la revista Nature en 2017 encontró que un medicamento usado para tratar la leucemia, el nilotinib, también podría ser eficaz en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy, dos formas de demencia.

El nilotinib es un medicamento que se utiliza para tratar ciertos tipos de leucemia mieloide crónica (LMC), un tipo de cáncer de los glóbulos blancos. Se prescribe a adultos y niños mayores de 1 año que han sido recientemente diagnosticados con esta afección. También se utiliza para tratar ciertos tipos de LMC en adultos cuya enfermedad no pudo ser tratada con éxito con imatinib, o adultos que no pueden tomar imatinib debido a los efectos secundarios. Además, el nilotinib, también se utiliza para tratar ciertos tipos de LMC en niños de 1 año de edad en adelante cuya enfermedad no se pudo tratar con éxito con otras terapias con inhibidores de la tirosina cinasa o que no pueden tomar estos medicamentos debido a los efectos secundarios.

El nilotinib pertenece a una clase de medicamentos conocidos como inhibidores de la cinasa. Su acción consiste en bloquear la acción de la proteína anormal que envía señales a las células de cáncer para que se multipliquen. Esto ayuda a detener o retrasar la propagación de las células de cáncer.

Por lo tanto, es esencial que los investigadores de ambos campos colaboren y compartan sus hallazgos. Al hacerlo, podríamos acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos y mejorar la vida de millones de personas en todo el mundo que viven con cáncer y demencia.

A pesar de los desafíos, el futuro es prometedor. Con un enfoque más integrado y colaborativo para la investigación médica, podemos esperar avances significativos en nuestra comprensión y tratamiento de estas enfermedades devastadoras.


Referencias

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